De tetas, de alegrías y de sustos
El filme se sirve de una dolencia “la teta asustada”, que aqueja a mujeres que sufren una experiencia traumática, en este caso, una violación durante la época de apogeo del grupo guerrillero Sendero Luminoso. La película parte de esta base para adentrarse en un territorio en el que conviven la realidad y la fantasía.
Vale, todo un éxito para el cine español. El filme ha sido producido por Wanda Visión (que invirtió un 40% del capital necesario), Oberón Cinematográfica (otro 40%) y la productora peruana Vela Producciones (que aportó el 20% restante). Sin embargo, esta es una película netamente peruana de la que nos hemos apropiado de forma un tanto injusta. La temática, las localizaciones, el estilo, la dirección, el guión y los protagonistas son peruanos. El dinero, eso sí, es esencialmente español, dejemos las cosas en su sitio.
El cine español, como tal, no vuelve con un éxito rotundo de Berlín desde Solas, de Benito Zambrano, que fue recordada en el transcurso del festival por su décimo aniversario. Pero no nos tenemos que avergonzar si las productoras locales han sabido ver el talento al otro lado del charco y han sabido emplearlo en una producción de calidad.
Las productoras norteamericanas, al parecer, no lograron ni eso.
Foto: Cartel Berlinale “La teta asustanda”








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