Para los que no hayan visto la película 'Monstruos contra alienígenas', cabe hacer una breve advertencia, y es que es una película para niños. Eso no es un defecto, pero quien vaya al cine buscando una trama más adulta o más sutil, al estilo de Wall·E, no encontrará lo que esperaba. Monstruos es un filme clásico de animación al estilo más convencional y cuenta con el gran defecto en nuestro país de una lamentable labor de doblaje en el caso del personaje principal (que le debemos a Carolina Cerezuela), pero incorpora sin embargo algo que se ha apuntado ya como el futuro del cine en 3D.
Hasta ahora, muchas de las películas que se habían rodado en tres dimensiones habían explotado hasta la saciedad los recursos que esta tecnología les brindaba. En Beowulf, en los conciertos en 3D de U2, Jonas Brothers o Miles Cyrus, en Viaje al centro de la Tierra y en todas esas últimas películas que se han anunciado como la panacea para los propietarios de salas de cine, había un exceso de escenas que no aportaban nada a la película pero que estaban ahí para demostrar lo chula y lo molona que es la nueva tecnología en 3D y lo bien invertidos que han estado sus 9 euros de la entrada.
El gran logro de 'Monstruos contra alienígenas', sin embargo, es que se ha hecho una película de animación divertida y amena, y además se ha hecho en 3D. Es decir, se ha pensado la película en el orden correcto y sus escenas no se dedican a una repetición infame de objetos que vuelan hacia el público para que éste se recoja un poco en su butaca. El 3D es un recurso más para que la película sea más vistosa y queda integrado para lograr que una persecución por un San Francisco abandonado resulte más espectacular o para que Insectosaurio parezca aún más grande. El 3D es un atractivo más, pero no el centro de la idea.
Por ahí van los tiros para el futuro. Las majors americanas están produciendo títulos tan ambiciosos como Avatar (James Cameron) en 3D y allí el parque de salas está tan desarrollado que resultarán rentables. Por estos lares vamos un paso por detrás, solamente hay salas preparadas en las grandes ciudades y la mayoría de las copias que llegan son en dos dimensiones. Pero ya se está comenzando a invertir para que haya cada día más. El precio de la entrada y la exclusividad frente a la piratería y frente a los exhibidores cinematográficos que pierdan comba justifican el desembolso. De momento, en España la peli ha recaudado casi nueve millones de euros, de los que más de un tercio han venido de las pocas copias en 3D que se han distribuido en nuestro país. El fin de semana de su estreno, cada copia en tres dimensiones consiguió un rendimiento de más de 9.000 euros. Ahí es ná.












