sábado, 14 de marzo de 2009

Cine en catalán, según y cómo señores, según y cómo

Vale. Yo me quedo en hablar de cine y no de política si la política no busca hablar del cine. La Generalitat de Cataluña ha dado los primeros pasos para promulgar una ley del cine en la que hay dos medidas estrella. Una sería obligar a las distribuidoras a doblar o subtitular un porcentaje de sus películas al catalán. Otra sería crear una red de salas de carácter público para proyectar cine en catalán. Esta segunda propuesta, quizá con un poco de mala baba, se ha interpretado como una competencia a los circuitos de salas privadas cuando en realidad se basaría en acuerdos con salas comerciales y en cines de pueblo de titularidad a cargo de algunos ayuntamientos.

No voy a entrar en este blog en los objetivos que mueven estas propuestas sino en si realmente son beneficiosas o no para el cine catalán. Y la respuesta tiene que ser obligatoriamente ambigua: depende. Si la medida se queda en el subtitulado de copias en digital y en la promoción del cine digital como un método de distribución más barato puede que sea un estímulo para su modernización. El problema que veo de fondo es que estas medidas se lleven a sus máximos exponentes y se quiera obligar a los distribuidores a doblar al catalán y a los exhibidores a proyectar los filmes en catalán.

Con “Vicky Cristina Barcelona” de Woody Allen ya se hizo un experimento similar. Mediapro, como una de las productoras de la cinta, impulsó que un buen número de copias se proyectase en catalán pero los resultados no fueron, ni mucho menos, los esperados. Se distribuyeron en la comunidad autónoma 47 copias en catalán y 5 en castellano para su fin de semana de estreno. Las copias en castellano recaudaron una media de 33.000 euros cada una. Las copias en versión original en inglés, 9.400 euros. Las copias en catalán, una media de 7.000 euros. Si se busca por apostar en contra de las decisiones del público, vamos mal.

Por otro lado, los distribuidores cinematográficos agrupados en Fedicine ya han amagado con boicotear la medida. No llegará la sangre al río, está claro. Cataluña es un mercado interesante y la provincia de Barcelona, especialmente, está muy poblada. Las grandes superproducciones norteamericanas seguirán siendo rentables. Pero… ¿y las no tan grandes? ¿Qué sucede si una distribuidora se encuentra con la decisión de doblar una película para después mantener 15 copias durante un par de semanas en la comunidad? Pues que quizá no se llegue a distribuir en Cataluña y a otra cosa, mariposa. Pudiera ser que la medida refuerce precisamente lo que pretende combatir: la elevadísima cuota de mercado que tienen las majors como Disney, como Warner o como Sony, frente a las pequeñas producciones europeas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El tema de los doblajes al catalán es algo complejo.
Por una parte, deberíamos acostumbrarnos a ver las películas en versión original. En mi caso confieso que me apetece cuando es algún idioma que conozco o pueda entender, como inglés, italiano o francés. Pero me da más pereza si el idoma original es sueco, japonés o chino.
Por otra parte, ya que en España todas las películas se doblan, es lógico y lícito que catalanes, gallegos o vascos quieran ver las películas dobladas a estos idiomas .
Las políticas linguísticas de estas comunidades están dirigidas a garantizar este derecho y a intentar que estas lenguas no desaparezcan, ya que si no se hace nada, caerán en el olvido en tres o cuatro generaciones. Pensad que el castellano está muy difundido, pero es posible que algún día acabemos todos hablando inglés, o chino!!!!
Con todo esto se puede comprender que la situación no es sencilla y las ideas para normalizar el uso de las lenguas minoritarias pueden no gustar o no ser rentables, pero los politicos pensarán que será mejor tomar estas medidas que no hacer nada.
Fdo: un catalán de padres andaluces y afincado en Madrid desde hace casi 2 años (como pasa el tiempo) :)
José A. Líndez