La Croissette de Cannes vivió la presentación de la última película de Alejandro Amenábar, Ágora, que se convierte ya en la quinta del director. Amenábar ha ido ganando en todo este tiempo, a parte de presupuesto y caras conocidas en sus filmes, una especie de crédito bastante raro en el cine español y que solamente se aplica quizás a Almodóvar, a de la Iglesia, a José Luis cuerda... Amenábar ha demostrado que es capaz de hacer propuestas innovadoras, que sabe venderlas y que no se repite.Un rasgo muy importante de Amenábar: no se repite. En cada película aborda un género y en cada una lo hace de forma diferente. Tésis, Abre los ojos, Los otros, Mar adentro, sólo algunos detalles hacen sospechar que esas películas están escritas y dirigidas por la misma persona. Ahora, el madrileño presenta Ágora y se atreve con el cine épico ambientado en una época poco tratada por el celuloide en la que los cristianos estaban a punto de pasar de ser una secta peseguida a una poderosa religión.
Solamente he visto un trailer (no tengo el placer de visitar Cannes tan a menudo como quisiera) y el estreno no llegará hasta el próximo otoño. Pero desde ya puedo asegurar una cosa: Amenábar nunca aburre.








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